En el decenio de los sesenta, en América Latina surgió una
manifiesta disconformidad porque no se alcanzaba el objetivo del
desarrollo de lograr niveles de ingreso, patrones de consumo y
estructuras económicas similares a los países capitalistas desarrollados
(Villamil, 1980). En especial, había descontento porque no se vertía en
calidad de vida los logros del crecimiento económico.
Tanto A. Pinto como J. Graciarena en estudios realizados para
el citado proyecto, señalaron la necesidad de la utilización del
concepto de estilos de desarrollo para poder captar mejor las
diferencias entre países y poder así llegar a recomendaciones más
apropiadas para modificar los patrones vigentes de desarrollo (Pinto
1976; Graciarena,1976). A partir de la incorporación de este concepto
en la literatura de la época, aparecieron ampliaciones, precisiones y
desagregaciones, lo que indicaba que no satisfacía plenamente a los
usuarios. Varsavsky profundizó el tema de los estilos tecnológicos
(Varsavsky, 1979). Fue Marshal Wolfe también como contribución al
proyecto, el que precisó aún más el concepto de estilo, definiendo, los
estilos deseados, utópicos, etc (Wolfe, 1976).
Graciarena definió el estilo como "...la modalidad concreta y
dinámica adoptada por un sistema social en un ámbito definido y en un
momento histórico determinado". En vista de la diversidad de
intereses de clase, el conflicto entre los diversos grupos adquiere un
carácter central como atributo de un estilo. "Desde una perspectiva Estilos de desarrollo y medio ambiente en América Latina, un cuarto de siglo después
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dinámica e integradora un estilo de desarrollo es (...) un proceso dialéctico entre relaciones de
poder y conflictos entre grupos y clases sociales, que derivan de las formas dominantes de
acumulación de capital, de la estructura y tendencias de la distribución del ingreso, de la coyuntura
histórica y la dependencia externa, así como de los valores e ideologías".
José Joaquín Villamil contribuyó al proyecto "Estilos de desarrollo y medio ambiente en la
América Latina" profundizando el concepto de estilos de desarrollo: "La pregunta que habría que
hacerse es si las diferencias entre países responden a diferencias en el estilo o si son
manifestaciones de sus condiciones objetivas, tamaño del país, dotación de recursos, localización y
otras consideraciones que, a su vez, afectan la forma en que el país está inserto en la economía
mundial. La diferencia en las condiciones de los países podría implicar que, en distintos países, el
mismo estilo tuviera manifestaciones diversas, al menos en cuanto a la estructura económica, la
importancia del sector público en la economía y algunos otros aspectos". Definido ambiguamente
el estilo de desarrollo, es lógico aceptar la vigencia de esta interrogante.
Otra de las interrogantes que planteó Villamil fue ¿un estilo o varios?, dejando entrever la
diferencias entre el estilo ascendente a nivel mundial y un estilo dominante a nivel nacional. Es
posible que esta diferenciación haya sido la más utilizada y la más didáctica en la discusión de la
época.
El estilo ascendente se entendió como la penetración a nivel mundial de un proceso de
cambio en el seno de las estructuras sociales, culturales, económicas y políticas de los países
periféricos. Este proceso se caracterizaba por dos tipos de penetración: el primero, denominado
difusión, referido a la ampliación del conjunto de actividades incorporadas al estilo (widening). El
segundo tipo, la profundización (deepening) donde cada actividad crecientemente se ciñe a la
lógica del sistema y se hace cada vez más homogénea. De allí se generan diversas dinámicas que
permiten desplazar, reemplazar, anular y sobreponer actividades, creándose nuevas actividades y
desplazando o anulando otras que actuaban con los criterios, la lógica y la racionalidad del estilo
suplantado. Hay actividades y procesos que sobreviven al estilo dominante pero muy rara vez
recuperan su posición predominante.
José Joaquín Villamil aclaró que el estilo ascendente no siempre se hacía dominante,
dependiendo del ritmo y la velocidad de penetración. El conflicto con las estructuras existentes y el
grado de resistencia de éstas condicionaban el ritmo del ascenso.
El estilo ascendente, fue a la postre derivado de la expansión del capitalismo en la región, y
el estilo dominante, sin excepción, provino de las formas que tomó esta dominancia en cada uno de
los países de la región. No cabe la menor duda que el estilo referido en el decenio de los setenta y
de los ochenta se definió en función de las características de la expansión capitalista. En este
sentido, José Joaquín Villamil destacaba la inversión externa, su proceso de internalización de la
producción industrial, la tecnología importada predeterminada por el patrón de consumo, el
incremento de los costos sociales, el proceso de homogeneización cultural como reflejo de las
necesidades de que las corporaciones transnacionales reorientaran la cultura local de acuerdo a su
expansión industrial, y las contradicciones importantes de índole económica, social y ambiental.
En el manejo del término de estilo de desarrollo, debería entenderse que la dimensión
ambiental es intrínseco a su definición. Pero en la práctica, por ser esta dimensión totalmente ajena
a la gran mayoría de los autores que definieron el término, la dimensión ambiental siempre fue
marginal y no se le consideró en su real dimensión. Las limitaciones propias de los economistas
para abordar temas referidos a las ciencias naturales le dieron ese sello.
Sin embargo, José Joaquín Villamil hizo un esfuerzo para incorporar esta dimensión. Definió
dos grandes grupos de problemas. Por una parte, un conjunto de problemas que se vincula con la
degradación de los recursos, como el aire y el agua con relación a la capacidad del sistema natural CEPAL - SERIE Medio ambiente y desarrollo N° 126
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de absorber los desperdicios del proceso productivo. Planteó este autor que "en gran medida este
tipo de problemas se concibe en la teoría del bienestar como externalidades, de diferencias entre los
costos sociales y privados de algún proceso de producción y consumo. Esta concepción es estática
y suelo no plantearse en el contexto del propio crecimiento".
El segundo tipo de problemas es el derivado de aquellos que surgen de la explotación
excesiva de los recursos naturales renovables y no renovables y se relaciona con la diferencia en los
horizontes temporales empleados en la toma de decisiones y los requisitos para la renovación de los
recursos renovables y el manejo apropiado de los no renovables. También aquí se planteó en un
marco estático y no dentro del contexto del desarrollo.
En este contexto el estilo de desarrollo, con relación al medio ambiente, fue definido como
una modalidad de artificialización creciente, de especialización productiva, de demanda adicional
de recursos, en especial, energéticos, y de alta producción de desperdicios. Una caracterización,
que si bien no es errónea, no innovó en términos de la introducción de categorías de análisis más
complejas e integradoras.
En una mirada hacia atrás, el concepto de estilo de desarrollo no se definió claramente ni se
crearon las categorías de análisis que pudieran diferenciar el estilo ascendente y normalmente
dominante, de los otros estilos nacionales. En este contexto, el estilo se confundió con la etapa de
desarrollo capitalista de expansión transnacional de los decenios de los setenta y ochenta.
La incorporación plena de la dimensión ambiental en la concreción del concepto de estilo
podría haber significado un avance importante. Sin embargo, la falta de interdisciplinaridad entre
economistas y sociólogos por una parte, y científicos naturalistas, por la otra, impidieron
conceptualizar formas propias de los estilos nacionales, que se veían amagadas por la penetración
del estilo ascendente.
En consecuencia, el concepto de estilo no fue más que la definición de modalidades del
desarrollo capitalista en una época determinada, vis à vis, la permanencia de modalidades pre
capitalistas y tradicionales en los países periféricos. No obstante, con relación al medio ambiente,
el esfuerzo de introducir esta dimensión sirvió para estudiar más profundamente la relación del
desarrollo latinoamericano con esta dimensión de la región, tal como se hizo en el proyecto de la
CEPAL "Estilos de desarrollo y medio ambiente en América Latina" (Sunkel y Gligo, 1980).
8 comentarios
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deberian preocuparce mas las personas que vivimos en latinoamerica ya que las selvas de aqui son unos de los pulmones del plneta tierra. deberian ayudar a mejorar el desarrollo del medio ambiente
Exacto pues para poder mejorar nuestro medio ambiente primero seria cambiar la política de corrupción que existe actualmente en nuestro país.
me parece un tema muy importante ya que habla acerca de la politica de q deben hacer para cambiar y dejar de contaminar tanto el medio ambiente
me parece un tema muy importante ya que habla acerca de la politica de q deben hacer para cambiar y dejar de contaminar tanto el medio ambiente
El plastico es uno de los grandes destructores de la naturalesa que podria llevar a catastrofes ambientales seria un premio nobel aquel que diera punto fonal a la elavoracion del plastico
es un articulo muy intereasante ya que es una realidad muy cruda pero cierta el poco apoya que presta las autoridades por cuidar el hogar que habitamos todos los seres vivos
muy buen articulo gracias por la informacion actualizada
deberia existir una lei a nivel nacional q determine el extremo cuidado del ambient